Richard Emil Miller nació el 22 de marzo de 1875 en la ciudad de Saint Louis, Missouri. Su padre, Richard Levy Miller, era un ingeniero de puentes e hidráulico civil nacido en el estado de Pensilvania que ejercía funciones oficiales dentro del departamento de aguas de la municipalidad, mientras que su madre, Mary Shannon Miller, provenía de una familia de inmigrantes de directa ascendencia británica instalada en el medio oeste estadounidense. Desde su primera juventud, el joven Miller mostró una marcada aptitud para las disciplinas plásticas y el dibujo lineal, una circunstancia que propició su inscripción formal en la St. Louis School of Fine Arts durante el ciclo lectivo de 1892. A lo largo de este periodo inicial de aprendizaje técnico, el estudiante se vio obligado a equilibrar sus lecciones teóricas y prácticas nocturnas con diversos empleos diurnos en el ámbito comercial de la ciudad, trabajando inicialmente como operario asistente en el taller de pintura decorativa de Alban J. Conant y, de manera simultánea, realizando ilustraciones de carácter urgente y caricaturas periodísticas para las páginas del diario local St. Louis Post-Dispatch, una labor que le permitió allegar recursos financieros complementarios para el sostenimiento del hogar familiar.
En los talleres de la escuela de arte, Miller recibió la guía directa y la tutoría del profesor Halsey C. Ives, director de la institución, quien inculcó en el alumno una disciplina rigurosa centrada en el estudio minucioso de la anatomía humana y las leyes de la perspectiva clásica. Para el año 1897, habiendo completado los cursos regulares con altas calificaciones, Miller comenzó a desempeñarse como instructor asistente en las dependencias de la propia escuela, asumiendo la responsabilidad de corregir los trabajos de dibujo al natural de los estudiantes matriculados en los niveles iniciales.
El reconocimiento definitivo a sus esfuerzos académicos locales sobrevino en la primavera de 1898, momento en el cual la Asociación de Pintores y Escultores de Saint Louis le concedió de forma unánime una beca especial para la ampliación de estudios en el extranjero, dotada con una asignación económica que cubría los pasajes marítimos y los costes de instalación en Francia. Miller se trasladó a la ciudad de Nueva York para embarcarse en un buque transatlántico en el otoño de 1898, desembarcando en el puerto normando de Le Havre para luego tomar un convoy ferroviario directo hacia la capital francesa. Una vez establecido en París, alquiló una modesta habitación en las inmediaciones del Barrio Latino y procedió a formalizar su inscripción en la célebre Académie Julian, una institución privada elegida por gran parte de la comunidad de artistas expatriados americanos.
Ahí quedó bajo la supervisión docente de los maestros del academicismo francés Jean-Joseph Benjamin-Constant y Jean-Paul Laurens, integrándose en un régimen diario que exigía largas jornadas dedicadas a la copia de modelos vivos y la resolución de ejercicios semanales basados en temas históricos, alegóricos y religiosos. Hacia el cierre del año 1899, Miller consolidó su infraestructura logística en el circuito parisino mediante el alquiler de un estudio de trabajo propio situado en la Rue Boissonade, una calle céntrica que albergaba numerosos talleres de creadores internacionales, fijando con ello el centro operativo de su residencia.
El advenimiento del año 1900 consolidó la inserción formal de Miller en el sistema de exhibiciones oficiales de Francia cuando el comité de selección del Salón de París aceptó sus primeros envíos para la muestra anual celebrada en los espacios del Grand Palais, otorgándole una mención de honor por una obra de carácter realista titulada "Le Vieux Mendiant" (en colección privada), un logro que facilitó el inicio de sus relaciones comerciales con marchantes de arte franceses y norteamericanos. Esta reputación inicial propició que en 1901 fuera contratado como profesor titular de las clases de dibujo y pintura avanzada en la Académie Colarossi, un empleo que le garantizó ingresos fijos mensuales y un flujo permanente de alumnos privados procedentes de diversos países anglosajones.
En el verano de 1904, Miller interrumpió temporalmente su estancia europea para emprender un viaje de negocios a su natal Saint Louis con el propósito de participar activamente en la Exposición Universal de Saint Louis como expositor individual y como integrante del comité técnico de selección artística, una encomienda que se tradujo en la obtención de una medalla de plata por sus obras presentadas y en el establecimiento de contratos de venta con destacados coleccionistas de la región del medio oeste.
Tras su regreso a territorio francés, contrajo matrimonio, en el transcurso del año 1907 en la ciudad de París, con Harriette Adams, una joven estudiante de artes plásticas nacida en el estado de Missouri que se encontraba completando su formación en el continente, fijando ambos su residencia conyugal en un piso arrendado en la margen izquierda del Sena. A partir de 1906, el pintor comenzó a realizar estancias frecuentes en la aldea de Giverny, un enclave rural que hospedaba a un número creciente de artistas estadounidense interesados en el trabajo al aire libre y en la cercanía residencial del maestro Claude Monet. Hacia el año 1908, el matrimonio Miller adoptó la rutina de pasar los periodos correspondientes a la primavera y el verano en Giverny, donde procedieron al alquiler definitivo de una vivienda dotada de jardín que colindaba con los terrenos ocupados por los pintores Frederick Carl Frieseke y Lawton Parker, estructurando de manera conjunta las dinámicas de producción y los intercambios gremiales que configuraron históricamente al denominado Grupo de Giverny.
En el mes de diciembre de 1908, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de Francia otorgó a Miller el nombramiento oficial de Caballero de la Legión de Honor, una condecoración estatal de primer orden que incrementó de modo inmediato el valor de cotización de sus obras en las subastas y galerías de la ciudad de Nueva York. La estabilidad del núcleo familiar se completó formalmente el 22 de junio de 1909 con el nacimiento en París de su única hija, Elsbeth Miller, un suceso que reorientó las rutinas domésticas de la pareja y que motivó la formalización de un contrato de arrendamiento de largo plazo para una finca en Giverny, lugar donde el artista ordenó levantar un estudio con amplios ventanales cenitales diseñado exclusivamente para ejecutar obras que involucraban hitos familiares como retratos de su hija y su esposa en entornos domésticos controlados
Durante el transcurso de los primeros años de la década de 1910, las obligaciones profesionales de Miller se mantuvieron estructuradas a través de una alternancia fija entre sus clases de pintura en las academias parisinas durante la temporada invernal y la gestión de sus propios cursos de verano en la comuna de Giverny, un esquema que atraía anualmente a decenas de estudiantes provenientes de escuelas de arte americanas. Esta regularidad civil y laboral sufrió una quiebra total en el mes de agosto de 1914 como consecuencia directa de la declaración de la Primera Guerra Mundial y el subsiguiente avance de los ejércitos alemanes sobre el norte del territorio francés, eventos que forzaron al artista a clausurar apresuradamente su taller rural, asegurar sus lienzos inconclusos y trasladarse junto a su esposa Harriette y su hija Elsbeth hacia el puerto de Burdeos con el fin de obtener pasajes a bordo de un buque de refugiados que los devolvió a los Estados Unidos antes de la finalización de ese año.
Al arribar a la ciudad de Nueva York, Miller gestionó acuerdos comerciales de representación exclusiva con los directivos de la galería William Macbeth, asegurando canales estables para la exhibición de sus obras, tras lo cual la familia tomó la determinación de mudarse a la costa oeste del país para afincarse en la localidad de Pasadena, California, a comienzos de 1915. En este nuevo entorno, Miller asumió la dirección pedagógica y la jefatura de las cátedras de pintura de la Stickney Memorial School of Fine Arts, una posición que ejerció de modo continuo desde el año 1916 hasta el cierre del ciclo de 1918. Durante este intervalo en el sur de California, se involucró de manera decisiva en el asociacionismo artístico local, colaborando en la fundación y el desarrollo institucional del California Art Club y manteniendo estrechos vínculos de trabajo con el pintor Guy Rose, antiguo compañero de la colonia de Giverny.
Una vez firmados los armisticios que pusieron fin a las hostilidades bélicas en Europa en 1918, y con el propósito de retomar el contacto directo con los centros de compra del noreste, la familia resolvió regresar a la costa atlántica, seleccionando al puerto de pescadores de Provincetown, Massachusetts, como su asentamiento definitivo de carácter residencial y profesional. Miller adquirió en propiedad una antigua estructura de pescadores ubicada en Commercial Street, procediendo a su total remodelación arquitectónica para dotarla de un estudio amplio con iluminación norte y vistas al puerto. En este enclave costero, se erigió de forma rápida como uno de los líderes de la colonia artística del cabo Cod, integrándose al cuadro directivo de la Provincetown Art Association, organismo desde el cual coordinó los jurados de las muestras estivales y promovió la regulación de los talleres comunitarios de la región.
El periodo posterior a 1925 consolidó la madurez civil de Miller en un marco de asentamiento económico estable dentro de Provincetown, combinando periodos de concentración en su estudio con traslados regulares a la metrópoli de Nueva York para coordinar sus exposiciones monográficas en los salones de la Macbeth Gallery. En este tramo de su vida, diversificó sus actividades comerciales tradicionales mediante la aceptación de contratos de pintura mural pública de gran envergadura, destacando entre ellos el encargo oficial del estado de Missouri para ejecutar un conjunto de lienzos murales decorativos destinados a las salas del Capitolio Estatal en Jefferson City, un trabajo de carácter monumental que demandó viajes prolongados a su región natal a fin de supervisar la instalación final de las piezas terminadas en su taller de Provincetown.
Las repercusiones del colapso del mercado financiero en el año 1929 alteraron las finanzas personales del pintor, lo que le indujo a redoblar la matrícula de sus cursos docentes particulares y a incorporarse como supervisor técnico regional en diversas iniciativas artísticas auspiciadas por el gobierno federal bajo el amparo de la Public Works of Art Project a lo largo de la primera mitad de la década de 1930. Pese a las restricciones materiales imperantes durante el ciclo de la Gran Depresión, Miller conservó su inmueble de Commercial Street como un punto de encuentro para la intelectualidad local, comprometiéndose con actividades culturales del municipio que incluyeron la colaboración en la logística de los montajes teatrales impulsados por el grupo de los Provincetown Players.
Con la llegada de los años finales de la década de 1930 y debido al progresivo desmedro de su estado de salud, Miller se vio imposibilitado de soportar las inclemencias climáticas de los inviernos de Massachusetts, circunstancia que determinó el traslado estacional del matrimonio hacia la costa sur del país. Desde el año 1940, la pareja fijó su residencia invernal en la ciudad histórica de St. Augustine, Florida, una zona que albergaba una creciente comunidad de creadores y donde el pintor procedió al alquiler de un espacio de trabajo adaptado a sus necesidades médicas. Richard Edward Miller falleció el 23 de enero de 1943 en su casa de St. Augustine, Florida, a la edad de sesenta y siete años, a consecuencia de afecciones circulatorias derivadas de una patología cardiovascular crónica.