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Biografías: Camille Corot (1796-1875)


Autorretrato, c. 1835


Jean-Baptiste-Camille Corot nace en París el 16 de julio de 1796, en un inmueble situado en el número 125 de la Rue du Bac, donde sus padres gestionan una próspera tienda de modas. Su padre, Louis-Jacques Corot, es un administrador meticuloso de origen borgoñón que dirige la contabilidad del negocio, mientras que su madre, Marie-Françoise Oberson, es una modista de gran prestigio cuya fama se extiende por todo el Directorio y el Primer Imperio. La infancia de Camille transcurre en un entorno de seguridad financiera absoluta que condicionará su futura libertad creativa. En 1807, a los once años, es enviado al Collège de Rouen para realizar sus estudios secundarios bajo la tutela de un amigo de su padre, el señor Sennegon, con cuya familia convive durante cinco años. Durante este periodo, Corot realiza frecuentes caminatas por los alrededores de Rouen, familiarizándose con la geografía fluvial del Sena. En 1812 se traslada a un internado en Poissy para completar su educación antes de incorporarse, por mandato paterno, a la vida comercial. Entre 1817 y 1822, trabaja como aprendiz de pañero, primero en el establecimiento de Monsieur Ratier en la Rue de Richelieu y posteriormente en la tienda de Monsieur Delalain en la Rue Saint-Honoré. En este último empleo, Corot se encarga de transportar fardos de tela y atender a la clientela, aunque dedica sus momentos de inactividad a realizar bocetos de los transeúntes y empleados del muelle de la Mégisserie.

La muerte de su hermana menor, Victoire-Anne, en 1821, precipita una renegociación del futuro profesional de Camille con su padre. Louis-Jacques Corot, convencido finalmente de que su hijo no posee aptitudes para el comercio, le concede en 1822 la pensión anual de mil quinientos francos que originalmente estaba destinada a la dote de su hermana. Esta renta vitalicia le permite alquilar un estudio en el Quai des Orfèvres y comenzar su formación artística formal. Ingresa inicialmente en el taller de Achille-Etna Michallon, paisajista ganador del Gran Premio de Roma, quien le instruye en la pintura al aire libre hasta su prematura muerte solo tres meses después. Corot pasa entonces al taller de Jean-Victor Bertin, donde adquiere una disciplina técnica rigurosa. Durante estos años, establece su centro de producción estival en la casa de campo que sus padres adquieren en 1817 en Ville-d’Avray, un inmueble que se convierte en su base de operaciones definitiva para sus estudios de luz y naturaleza antes de emprender su primer desplazamiento internacional.

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Bois-Guillaumi, cerca de Rouen: Una puerta flanqueada por dos postes, c. 1822

En octubre de 1825, financiado íntegramente por la asignación de su padre, Corot parte hacia Italia, iniciando un periplo que se prolongará por tres años y que constituye el pilar administrativo de su carrera profesional. Llega a Roma en diciembre y se instala en una habitación de la Piazza di Spagna número 9, integrándose en la comunidad de artistas franceses de la Vía Felice. Su rutina de trabajo es espartana: dedica los inviernos a realizar bocetos en los alrededores del Foro y los veranos a expediciones por la campiña italiana. En 1826 recorre Civita Castellana, Viterbo y Narni, donde la ejecución del lienzo "El puente de Narni" sirve como registro documental de sus avances técnicos para el Salón de París. En 1827, Corot logra su primera participación oficial en el Salón con dos paisajes enviados desde Italia, otra versión de "El puente de Narni", y "La campiña de Roma", cumpliendo con el objetivo de validación institucional que su padre le había exigido.

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El puente de Narni, salón de 1827

Tras visitar Nápoles e Ischia en 1828, regresa a París en septiembre de ese año y se instala en el número 15 del Quai de la Mégisserie. Durante la década de 1830, su vida se divide entre los meses de invierno en su estudio parisino y los veranos de viaje constante por las provincias francesas, incluyendo Normandía, Bretaña y Auvernia, donde realiza estudios de campo que luego traduce en grandes composiciones de estudio. En 1833 obtiene una medalla de segunda clase en el Salón, lo que consolida su prestigio. En mayo de 1834 inicia su segundo viaje a Italia, visitando Génova, Volterra, Florencia, Venecia y los lagos del norte, regresando por el Tirol y Suiza en octubre del mismo año. En 1835, su obra "Agar en el desierto" recibe una mención destacada, ampliando su red de contactos con marchantes y coleccionistas. En 1842 realiza su tercer y último viaje a Italia, centrado en Roma, Tívoli y los montes Albanos. El fallecimiento de su padre en 1847 marca un hito financiero crucial: Corot hereda una parte sustancial de la fortuna familiar y la propiedad plena de la casa de Ville-d’Avray. Este incremento patrimonial le otorga una independencia económica total, permitiéndole gestionar su carrera sin presiones externas y dedicarse a la producción de obras de gran formato que no siempre están destinadas a la venta inmediata, sino a la consolidación de su estatus profesional dentro de la jerarquía artística francesa de mediados del siglo diecinueve.

A partir de 1848, la trayectoria de Corot se caracteriza por una estabilidad institucional y un éxito comercial sin precedentes. Tras la caída de la monarquía de julio, es elegido miembro del jurado del Salón de París, posición que ocupa en repetidas ocasiones para influir en la aceptación de nuevas tendencias paisajistas. En 1851 fallece su madre, Marie-Françoise, lo que conlleva la liquidación del negocio familiar de la Rue du Bac y la consolidación definitiva de sus activos financieros. Durante la Exposición Universal de 1855, Corot alcanza el punto álgido de su reconocimiento público cuando el emperador Napoleón III adquiere su cuadro "El carro, recuerdo de Marcoussis", por la cifra de cinco mil francos. Además de esta venta imperial, el jurado le otorga la Gran Medalla de Honor, lo que dispara la valoración de su obra en el mercado secundario. En 1860, el pintor traslada su residencia y estudio principal al número 58 de la Rue de Dunkerque en París, manteniendo siempre su refugio en Ville-d’Avray para los meses estivales. Sus registros contables de este periodo muestran ingresos anuales que superan con creces sus gastos personales, lo que le permite iniciar una labor filantrópica sistemática. Corot adquiere fama de protector de artistas jóvenes y necesitados; en 1868, compra una casa en Valmondois para el caricaturista Honoré Daumier, quien se encontraba en la indigencia y al borde del desahucio. En 1862 viaja a Londres con motivo de la Exposición Internacional, donde su obra es presentada al público británico con notable éxito. En 1867 es promovido al grado de Oficial de la Legión de Honor, un reconocimiento civil que lo sitúa entre los ciudadanos más distinguidos de Francia. A pesar de su inmensa riqueza y fama, mantiene un estilo de vida despojado de lujos excesivos, vistiendo con sencillez y dedicando la mayor parte de su tiempo al trabajo diario frente al caballete. La gestión de su producción se vuelve cada vez más profesionalizada, colaborando con marchantes de renombre como Paul Durand-Ruel y Hector Brame, quienes se encargan de la distribución internacional de sus paisajes. Su soltería y la ausencia de descendientes directos le permiten destinar gran parte de su fortuna a apoyar a sus sobrinos y a diversas instituciones de beneficencia, estableciendo un modelo de artista-ciudadano comprometido con su entorno social y económico durante el Segundo Imperio.

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El carro, recuerdo de Marcoussis, 1855

La etapa final de la vida de Camille Corot está definida por su generosidad financiera durante la crisis nacional y un declive físico progresivo que no detiene su producción. Durante el Sitio de París de 1870, en el contexto de la guerra franco-prusiana, el pintor permanece en la capital asediada y realiza una donación de cincuenta mil francos para la fabricación de cañones destinados a la defensa nacional y para el socorro de las víctimas de los bombardeos. Tras la Comuna de 1871, Corot continúa su labor de apoyo económico a las familias de los artistas fallecidos o exiliados. En 1874, ante la polémica decisión del jurado del Salón de no otorgarle la Medalla de Honor, un grupo de cuatrocientos admiradores y colegas organiza una suscripción pública que recauda fondos para entregarle una medalla de oro conmemorativa en un banquete celebrado en el Grand Hôtel el 29 de diciembre. En ese momento, Corot ya padece los síntomas avanzados de una afección gástrica crónica, identificada como cáncer de estómago, que limita severamente su movilidad. A principios de 1875, su estado de salud se agrava de forma irreversible, obligándolo a permanecer recluido en su domicilio del número 4 de la Rue Fleurus, cerca de los Jardines de Luxemburgo. Fallece el 22 de febrero de 1875 a los 78 años de edad. Su testamento es un documento de gran relevancia administrativa: lega sumas considerables a la Sociedad de Amigos de las Artes, al orfanato de la Legión de Honor y establece una pensión vitalicia de diez mil francos para la viuda del pintor Jean-François Millet, fallecido poco antes en la pobreza. Su funeral en la iglesia de Saint-Nicolas-du-Chardonnet se convierte en una manifestación pública de duelo nacional, con la presencia de las más altas autoridades culturales de la Tercera República. Es enterrado en el cementerio de Père Lachaise. Tres meses después de su muerte, en mayo de 1875, se lleva a cabo la subasta de su estudio en el Hôtel Drouot; la venta de sus cuadros, dibujos y materiales de arte alcanza la cifra récord de 2.063.944 francos, un patrimonio que se distribuye entre sus herederos legales y las causas benéficas estipuladas. Su legado administrativo incluye un inventario detallado de más de tres mil obras, cuya autenticidad sería gestionada posteriormente por su amigo y biógrafo Alfred Robaut, quien en 1905 publicaría el catálogo razonado definitivo que sirve hoy como base legal para la identificación de su producción pictórica y documental.


Resumen de los libros "L'œuvre de Corot: catalogue raisonné et illustré", de Alfred Robaut y Étienne Moreau-Nélaton; "Corot", de Gary Tinterow; y "Corot in Italy: Open-Air Painting and the Classical-Landscape Tradition", de Peter Galassi.




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