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Biografías: Laurits Andersen Ring (1854-1933)


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Retrato realizado por Knud Larsen, 1901

Laurits Andersen Ring nació el 15 de agosto de 1854 en la pequeña aldea de Ring, situada en la zona meridional de la isla de Selandia, Dinamarca. Fue el hijo de Anders Olsen, un artesano dedicado a la carpintería y a la fabricación de ruedas de carros, y de Johanne Andersdatter. Sus primeros años estuvieron marcados por la vida en una comunidad rural modesta, donde el trabajo manual y el contacto estrecho con la tierra definían la existencia cotidiana. Esta infancia en Ring dejó una huella profunda en su carácter, estableciendo una conexión con el paisaje danés que mantendría durante toda su vida adulta. En 1869, al terminar su educación escolar básica, comenzó un periodo de aprendizaje como pintor artesano en la ciudad de Slagelse. Bajo la guía del maestro Hans Larsen, el joven Laurits se familiarizó con la química de los colores y la preparación técnica de las superficies, adquiriendo una destreza práctica que iba más allá de la expresión artística, centrada en la durabilidad y la protección de las estructuras de madera de las granjas locales. Tras cuatro años de formación técnica en Slagelse, decidió buscar una educación más formal en la capital del país.

Su llegada a Copenhague en 1873 supuso un cambio drástico de entorno. Para sobrevivir en la gran ciudad, Laurits trabajó como pintor de casas y decorador de interiores, una labor que le permitía costearse la vida mientras se preparaba para ingresar en la Real Academia de Bellas Artes. Logró matricularse en 1875, pero su paso por la institución fue irregular y conflictivo. El sistema académico, centrado en el idealismo y en la copia de modelos neoclásicos, chocaba frontalmente con su visión directa y honesta de la realidad rural que había dejado atrás. Durante estos años, residió en barrios humildes de la capital, compartiendo espacios con otros estudiantes de origen campesino y manteniendo una vida de gran austeridad. En 1881, tras varios intentos fallidos de completar el ciclo académico oficial, tomó una decisión fundamental para su identidad: adoptó legalmente el nombre de su aldea natal, Ring, convirtiéndose desde entonces en Laurits Andersen Ring. Este cambio de nombre fue un acto de reafirmación de sus raíces y una forma de distinguirse en un mercado artístico saturado de apellidos comunes. En 1882, se instaló en un estudio precario en el campo, donde comenzó a trabajar de forma independiente, enfrentando serias dificultades financieras que lo obligaron a comprar sus materiales de pintura a plazos y a reutilizar lienzos antiguos.

La década de 1880 fue un periodo de gran agitación personal y política para Ring. Dinamarca vivía un proceso de transformación social profundo y el artista se posicionó claramente a favor de los movimientos de reforma agraria. En 1885, su activismo lo llevó a participar en grupos de resistencia civil contra el gobierno autoritario de Estrup, llegando incluso a portar armas en las milicias ciudadanas de la época. Esta entrega a la causa política convivía con una producción pictórica que se centraba en la dureza de la vida del jornalero, utilizando una paleta de colores sobria, dominada por los tonos ocres y grises de la tierra mojada. Sus condiciones de vida eran tan limitadas que a menudo pasaba inviernos con escasa calefacción en su estudio, dedicando cada corona disponible a la adquisición de óleos de buena calidad y bastidores. En 1888, su participación en las exposiciones oficiales comenzó a atraer la atención de algunos críticos, aunque las ventas seguían siendo escasas y dependía de la ayuda ocasional de su hermano y de amigos cercanos. Su taller de aquel entonces era descrito por quienes lo visitaban como un espacio espartano, donde el artista pasaba horas analizando la luz invernal de Selandia y su efecto sobre la topografía llana del paisaje.

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Interior en el campo, 1880

A partir de 1890, la carrera de Ring comenzó a tomar un impulso definitivo. En 1893, tras años de estrecheces, el Estado danés le otorgó una beca de viaje sustancial que le permitió trasladarse a Italia. Este viaje representó una expansión de sus horizontes técnicos y personales. Entre 1893 y 1895, residió principalmente en Roma y Nápoles, pero dedicó mucho tiempo a recorrer las zonas rurales del sur de Italia, comparando la aridez del paisaje mediterráneo con la humedad de su tierra natal. Estudió con detenimiento los materiales de los pintores del Quattrocento, interesándose por la preparación de los paneles de madera y la aplicación del temple sobre superficies calcáreas. Al regresar a Dinamarca en 1895, su vida dio un giro fundamental al conocer a Sigrid Kähler. Sigrid era hija del industrial Herman A. Kähler, dueño de una famosa fábrica de cerámica en Næstved. El matrimonio se celebró el 25 de julio de 1896, y esta unión no solo le aportó felicidad personal, sino que le integró en un círculo artístico y social de gran influencia. La familia Kähler era un núcleo de creatividad y estabilidad, lo que permitió a Ring abandonar por fin la precariedad económica y centrarse exclusivamente en su obra con materiales de la más alta calidad.

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En el mes de Junio, 1899

Con la llegada del nuevo siglo, Ring se estableció en la localidad de Baldersbrønde, donde mandó construir una vivienda que se adaptara a sus necesidades de iluminación natural. Este periodo fue de una gran estabilidad doméstica; nacieron sus hijos y su hogar se convirtió en un lugar de encuentro para la vanguardia artística danesa. A pesar de su ascenso social, Ring mantuvo su compromiso con la representación fiel de la realidad, alejándose de los encargos puramente decorativos. En 1900, su reconocimiento internacional se consolidó con una medalla en la Exposición Universal de París. Su vida cotidiana en Baldersbrønde estaba organizada con una disciplina férrea: dedicaba las mañanas a las sesiones de pintura al aire libre, a menudo bajo condiciones climáticas adversas que le permitían captar los cielos plomizos y la niebla de Selandia, y las tardes al trabajo detallado en su estudio. Se sabe que era un hombre de pocas palabras, que gustaba de las caminatas solitarias por los caminos rurales y que mantenía una estrecha relación con los granjeros de la zona, quienes a menudo le servían de modelos. La gestión de su hogar era llevada con eficiencia por Sigrid, lo que liberaba al artista de las preocupaciones administrativas que habían lastrado sus primeros años en Copenhague.

En 1913, buscando un entorno más tranquilo para su familia y su salud, Ring compró una propiedad histórica en Roskilde, en el pintoresco distrito de Sankt Jørgensbjerg. Esta casa, situada en una colina con vistas al fiordo de Roskilde, se convirtió en su residencia definitiva. Sin embargo, la tragedia golpeó su vida privada en 1914 con el fallecimiento de Sigrid a causa de la tuberculosis. La pérdida de su esposa sumió a Ring en un periodo de profunda melancolía y le obligó a hacerse cargo de la educación y el porvenir de sus hijos menores. Durante los años de la Primera Guerra Mundial, a pesar de la neutralidad de Dinamarca, el artista sufrió la escasez de suministros básicos y materiales de arte importados, lo que le llevó a experimentar con pigmentos locales y a preparar sus propios aceites de linaza refinados. Su vida en Roskilde era de una sencillez extrema, centrada en el mantenimiento de su jardín y en la observación constante del paisaje costero. En 1919, recibió la Orden de Dannebrog, un honor que aceptó con modestia y que reflejaba su estatus como uno de los pilares de la pintura nacional danesa.

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Piedra rúnica junto al camino rural de Roskilde, 1912

Durante la década de 1920, la salud de Ring comenzó a deteriorarse, manifestándose problemas en sus articulaciones que dificultaban su capacidad para pintar en exteriores durante el invierno. A pesar de ello, su actividad no cesó. En Roskilde, se convirtió en una figura respetada por la comunidad, participando en la conservación de la arquitectura local y en el fomento de la cultura regional. Sus hijos, ya adultos, mantenían una relación estrecha con él, y su hogar en Sankt Jørgensbjerg seguía siendo un depósito de su inmenso trabajo de campo, lleno de cuadernos donde anotaba las variaciones de la luz solar según la época del año. En 1926, se le rindió un gran homenaje nacional con una exposición retrospectiva en Copenhague que repasaba sus cincuenta años de trayectoria. Ring asistió a los eventos con su característica sobriedad, prefiriendo la paz de su estudio a los agasajos de la capital. Su economía en estos años finales era holgada, gracias a las rentas obtenidas de sus propiedades y a la venta constante de sus obras en las galerías más importantes del país, lo que le permitió asegurar un futuro cómodo para sus descendientes.

Los últimos años de su vida transcurrieron en una calma reflexiva. Pasaba mucho tiempo en su estudio de Roskilde, rodeado de sus herramientas de trabajo y de sus libros de técnica pictórica. En 1932, sintiendo que sus fuerzas disminuían, formalizó su testamento ante el notario de la ciudad, asegurando que su patrimonio inmobiliario y su colección de obras personales quedaran bajo la custodia de sus hijos. Laurits Andersen Ring falleció el 10 de septiembre de 1933, a los 79 años de edad, en su casa de Sankt Jørgensbjerg. Fue enterrado en el cementerio local con una ceremonia sencilla que reflejó la humildad que había guiado su existencia. Dejó tras de sí un legado que documentó como ningún otro la transición de la Dinamarca rural a la modernidad, no a través de grandes discursos, sino mediante la observación meticulosa de los caminos, las granjas y los rostros de su gente. Su vida, desde sus humildes comienzos en la aldea de Ring hasta su fallecimiento como uno de los pintores más honrados de su nación, es el testimonio de una voluntad inquebrantable por encontrar la belleza en lo cotidiano y la verdad en la tierra que lo vio nacer.


Resumen de los libros "L.A. Ring", de Peter Nørgaard Larsen; "L.A. Ring: Det glatte lag og den dybe indsigt", de Finn Terman Frederiksen; y "L.A. Ring: På kanten af verden", de Henrik Wivel.




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