Stepan Fedorovich Kolesnikov nació el 11 de julio de 1879 en el seno de una familia de campesinos en el asentamiento de Adrianopol, ubicado en la gobernación de Ekaterinoslav, dentro del territorio de la actual Ucrania. Sus padres, Fedor y Maria, trabajaban la tierra, y la infancia de Stepan transcurrió en un entorno rural donde su educación formal fue limitada en los primeros años hasta que un maestro local identificó su capacidad técnica. En 1897, tras superar las pruebas de admisión, fue aceptado en la Escuela de Arte de Odesa, institución que en ese entonces operaba bajo la dirección de la Academia Imperial de Artes de San Petersburgo. Durante este periodo formativo en Odesa, que se extendió hasta 1903, Kolesnikov estableció vínculos profesionales clave con sus contemporáneos Isaak Brodsky y Mitrofan Grekov. Su desempeño académico le permitió recibir una beca mensual y, en 1903, se trasladó a San Petersburgo para ingresar formalmente a la Academia Imperial. Fue asignado al taller de pintura de batalla y paisajes, supervisado por Ilya Repin y Alexander Kiselev.
En 1905, contrajo matrimonio con Tamara Fedorovna, una unión que resultó en el nacimiento de su primera hija poco tiempo después de su boda. Las finanzas de la familia en esta etapa dependían de las becas de excelencia y de la venta temprana de estudios técnicos. En 1909, Kolesnikov completó su formación académica con la presentación de su tesis, obteniendo el título oficial de "Artista" y recibiendo la Medalla de Oro de la Academia, lo cual incluía una pensión para realizar viajes de estudio en el extranjero. Este premio fue fundamental para su estabilidad financiera, permitiéndole viajar a Alemania, Francia e Italia entre 1910 y 1911. Durante su estancia en Múnich en 1909, participó en la Exposición Internacional de Arte, donde recibió una segunda medalla de oro, lo que consolidó su posición comercial antes de regresar a Rusia. Al volver de Europa, la familia se estableció temporalmente en San Petersburgo, aunque Stepan realizaba viajes frecuentes al sur de Ucrania y al Cáucaso para recolectar datos para sus proyectos.
A partir de 1912, la vida de Kolesnikov entró en una fase de intensa movilidad geográfica y actividad logística. En 1913, fue seleccionado por la Sociedad Geográfica Rusa para formar parte de una expedición científica que recorrió el Turquestán, las regiones fronterizas de China y Mongolia. Este viaje duró varios meses y le permitió documentar aspectos etnográficos y geográficos que luego procesaría en su estudio de San Petersburgo. Durante este periodo, su residencia principal se encontraba en el número 10 de la calle Zverinskaya. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, Kolesnikov no fue movilizado al frente de combate como soldado, sino que recibió el encargo de trabajar como corresponsal artístico para revistas ilustradas de gran circulación, principalmente para la revista Niva. Este empleo le garantizó ingresos estables y salvoconductos para desplazarse por zonas de retaguardia y hospitales militares. Entre 1915 y 1916, documentó infraestructuras de guerra y movimientos de tropas. Sin embargo, la agitación política de 1917 en San Petersburgo obligó al pintor a trasladar a su esposa e hijos a Odesa, buscando un entorno menos hostil para su familia. En Odesa, Kolesnikov intentó mantener su actividad profesional colaborando con la Sociedad de Artistas Independientes de Odesa, pero la escalada de la Guerra Civil Rusa y el cambio constante de control militar sobre la ciudad dificultaron cualquier regularidad financiera. En 1919, ante el avance definitivo de las fuerzas bolcheviques, Kolesnikov tomó la decisión logística de evacuar a su familia. El proceso de salida fue complejo y requirió el uso de conexiones diplomáticas para asegurar pasajes en un barco mercante francés. La familia abandonó Odesa en enero de 1920, llegando primero a Estambul y posteriormente a la isla de Lemnos, donde permanecieron en campos de refugiados temporales antes de obtener el permiso de entrada al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, conocido posteriormente como Yugoslavia.
La llegada a Belgrado en mayo de 1920 marcó el inicio de su tercer bloque biográfico, caracterizado por su integración en la comunidad de emigrados blancos rusos y su rápido ascenso en los círculos oficiales de Yugoslavia. En 1921, organizó su primera exposición individual en Belgrado, la cual fue un éxito financiero total, logrando vender la casi totalidad de las piezas exhibidas, lo que le permitió alquilar una vivienda estable y dotar a su familia de condiciones de vida adecuadas. En 1922, Kolesnikov recibió el encargo más importante de su etapa en el exilio: el diseño y la ejecución de la pintura del techo del Teatro Nacional de Belgrado. Por este trabajo, que tituló El Triunfo de Talía, el gobierno yugoslavo le pagó una suma cercana a los 200,000 dinares de la época, una cifra que le permitió adquirir un terreno y construir una casa de estilo propio en el barrio de Dedinje, una zona residencial de la élite de Belgrado. Durante la década de 1920, su taller se convirtió en un centro de actividad para otros artistas refugiados. En 1924, participó activamente en la Gran Exposición Rusa en Belgrado, actuando no solo como expositor sino también como organizador logístico para ayudar a colegas en situaciones financieras precarias. Su relación con la corte real de Alejandro I de Yugoslavia fue estrecha, recibiendo varios encargos para retratos oficiales y decoraciones en edificios gubernamentales. En 1928, Kolesnikov realizó una serie de viajes por los Balcanes para documentar la arquitectura de los monasterios ortodoxos de la región, lo que derivó en una serie de encargos para la restauración de frescos y decoraciones murales que ocuparon gran parte de su agenda laboral hasta mediados de los años treinta. En este tiempo, sus hijas recibieron educación en instituciones privadas de Belgrado, integrándose plenamente en la sociedad local mientras él mantenía su estatus como uno de los artistas más cotizados del país.
El bloque final de su vida comenzó a mediados de la década de 1930 y estuvo marcado por el deterioro de su salud y los conflictos bélicos. En 1935, Kolesnikov empezó a experimentar los primeros síntomas de una afección neurológica que afectaba su motricidad fina, aunque continuó trabajando con regularidad. La ocupación alemana de Yugoslavia en 1941 durante la Segunda Guerra Mundial impactó severamente su calidad de vida; el bombardeo de Belgrado en abril de ese año dañó parcialmente su residencia y estudio, lo que lo obligó a reducir sus gastos y vender parte de su colección personal para sostener a su familia. En 1943, recibió un diagnóstico formal de enfermedad de Parkinson. Esta condición médica limitó drásticamente su capacidad para cumplir con encargos de gran escala, y su producción se redujo a piezas de pequeño formato que su hija y esposa ayudaban a comercializar. La muerte de su esposa, Tamara Fedorovna, en 1948, representó un golpe emocional y logístico significativo, dejando al pintor bajo el cuidado exclusivo de su hija menor. En los últimos años de la década de 1940 y principios de los 1950, Kolesnikov vivió en un estado de aislamiento relativo, alejado de la vida pública de la Belgrado socialista de la posguerra, que ya no favorecía el tipo de arte académico y oficial que él representaba. Sus ingresos disminuyeron al punto de depender de la asistencia de la comunidad de emigrados rusos y de la venta esporádica de sus antiguos bocetos. Falleció el 27 de mayo de 1955 en su casa de Belgrado a la edad de 75 años. Siguiendo su voluntad, sus restos fueron inhumados en el Cementerio Nuevo de Belgrado, específicamente en la sección conocida como la Necrópolis Rusa, junto a otros miembros de la diáspora. El registro de su sepelio y los inventarios posteriores de su taller mostraron que, a pesar de las dificultades finales, conservó una cantidad considerable de documentación técnica y estudios preparatorios que databan de su etapa en San Petersburgo y Odesa, cerrando así un ciclo vital de movilidad constante y adaptación a tres sistemas políticos distintos.