En los libros, además del texto principal o cuerpo del libro, suele haber una serie de páginas especiales al principio y al final. Desde los tiempos de Gutenberg, el contenido y el orden de estas páginas han ido evolucionando a lo largo de los siglos, y siguen variando para adaptarse a las distintas circunstancias (el índice y la introducción de este libro, por ejemplo, empiezan en página par y no en impar, como es habitual).
Considérese esta lista como una mera sugerencia y no como algo preceptivo, con la salvedad de las páginas i-iv (de la portadilla de título a la página de créditos). Muchas veces, las páginas iniciales se foliean con numerales romanos, mientras que las páginas finales suelen seguir la numeración arábiga del libro. La presentación visual de estas páginas debe corresponderse, lógicamente, con los tipos, los tamaños del texto y los márgenes utilizados en el resto del libro.
Páginas iniciales: Estas páginas incluyen todo aquello que precede a la primera página del primer capítulo del texto.
Dedicatoria/epígrafe/agradecimientos: El autor puede aprovechar esta página para mostrar su agradecimiento a quienes le han ayudado o para incluir una cita introductoria a su obra.
Índice: Esta página se compone como cualquier otra página inicial de capítulo. El índice ocupa las páginas que sean necesarias.
Prólogo/introducción: El prólogo o prefacio suele escribirlo generalmente una persona distinta del autor de la obra. La introducción o presentación se suele utilizar para explicar cuál es el propósito de la obra. También pueden incluirse aquí los agradecimientos.
Páginas finales: En estas páginas se complementa el texto de una obra: se explican términos técnicos, se amplían las notas, se citan fuentes, se dan referencias cruzadas sobre términos relevantes y se describe la producción e impresión del libro. Pueden incluir, aunque no necesariamente: